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martes, 2 de febrero de 2016

"… y entonces caí en un profundo sueño, y así fue como mi mente descansó, perdiéndose en aquel mar donde sólo se escuchaba el vaivén del suave oleaje acompañado por el sonido de las gaviotas que volaban libres, sin dueño…, sólo podía sentir el agradable cosquilleo de la arena blanca sobre mi cara y el viento que movía mi pelo a su antojo y así permanecí hasta que la subida de la marea me avisó tocando con su espuma mi cuerpo exhausto …"